Púrpura

04/05/2009

El otro dia fue tu cumpleaños. Aun tienes en mi cabeza tu sitio, donde me siento a veces a pensar en ti, donde puedo tocar con las manos la certeza de una union que ni yo misma he creido (que yo misma me he obligado a no creer), donde yo pongo el escenario común para que sucedan todas las cosas que he imaginado. En ese sitio “lo” sé, y ese “lo” es mucho más grande que todo lo que pudiera explicar en este post. Y sigo confiando en el tiempo, desgraciadamente. Cambio de tu a otro tu y dejo de entender. Creo que nunca entendí, o aun peor, que lo entendia todo…pero aun asi sigo echando de menos la fascinación, el dolor muy dentro que sentía al pensar que no ibas a estar. Y no estás, y duele, y no quieres estar, y duele aun más…Y providencialmente esa musica embrujada viene a mi entre alcohol y albero. Y Pearl jam canta al negro que tanto “uso”, y como el me dijo: “es una canción que te toca porque todo el mundo se ha sentido alguna vez así”, y lentamente asiento y repito en mi cabeza la letra “Why, why can’t it be, can’t it be mine” mientras, como ella misma dice, “mis manos amargas mecen vidrios rotos”, y esas notas se entremezclan con “Use somebody” de Kings of leon y él acaba hablandome de “killing loneliness” de HIM y sonrio, o como diria Chloe me rio un poco, levemente o sin ruido.

Comentario en pleno apogeo etilico de un amigo en la feria,que cuando le pregunté que como estaba me dijo: “pues mira Marta, estoy francamente…eh…mmm…francamente, estoy francamente”. Creo que yo también estoy francamente.

Y pongo en una coctelera las imagenes de esos dos “tu”, de todos esos “tu”, las canciones, los deseos, las palabras, un poco de negro, de hastío, rompo las paginas de este guión de peli barata y las echo también, las miradas a la gente como si fueran extraños, el sabor amargo que me deja el no entender, las pocas ganas y lo agito muy muy fuerte y me lo sirvo en una copa de vino de vidrio púrpura que vi el otro dia en el Ikea y que algún dia tendré, me tumbo en la cama y espero lentamente a que me vaya haciendo efecto…

Francamente.

Pregunto y titubeas. Pregunto y titubeas. Ti-ti-ti-tienes miedo, ti-ti-ti-tiritas. No hay para mi un lugar ni por mi lo habrá que me arrope, ni hay buen calefactor que me de calor. Doy por mi autocompasión una oración. Aquí estoy, ¡que me extirpen por favor el sinsabor! Sí, que me tejan a ganchillo uno a uno mis nudillos y así estoy. ¡Acabáramos! Si lo llego a saber, ni borracha me quedo a tu lado a esperar ver en ti ese cambio brutal que no tendrá nunca lugar. Yo solo soy, soy una línea llena de buenos sitios donde quedarse. Ahora tú estás lejos, tan lejos, de este lugar que no tiene kilometraje. ¿Cómo lo harás para encontrarme? Si es que voy a cambiar todas las flechas y lograré desorientarte. Niebla de desamor, cierro mis puertos. Repaso sus palabras una y otra vez. Mil interpretaciones y algo que no sé. Esto no hay quien lo aguante, ni siquiera Atlas en su espalda, ni siquiera el señor Sansón. Doy otra mano de almidón al corazón, que hoy con tu ausencia se me agrieta y ¡al garete quién no entienda que es amor! Que yo menguo este dolor con devoción.

Yo hecha trizas, colgada en el tendal y a ver si este calor me quita la humedad que por hoy ya estuvo bien. Para aliviar este absurdo dolor voy a fumigar con litros de reflex todas las estupideces que ahora pesan lo que un hueso de cereza. Con decisión me anuncié con: “Se busca calor. Solo llamar si es brasero o bombona de gas”. Será menester no mostrar la hipotermia otra vez.

Y no puedo dormir y me cuesta comer ¿qué podrá ser? Tantas otras revolotean en mis tripas, mariposas que se quieren posar alegremente, tan suave sin dolor. Para curarme de espantos bastan esos besos largos como cuellos de jirafa y como lenguas de gato, bastan esos besos largos. ¡Menuda torpeza y van tres! Lo peor de esta vez es que me he enamorado y resulta que el tipo es un pez, concretando, me ha dicho que es un cetáceo. Y ya ves, me sumerjo otra vez. Para evitar mas lamentos bastan esos besos lentos como vestidos al viento, bastan esos besos lentos. Me visto con un bañador y sazono con sal cada vaso de agua, de estilos domino hasta el crol y visito a diario sección congelados.

Te digo que te quiero. Te digo que te quiero. Te-te-te pones nervioso. Te-te-te pones a temblar. Ta-ta-tartamudeas. Ta-ta-ta-tarareas. Solo quisiera bucear en el agua que puedas beber. Quiero ser tu sombrero, tu percha, tu tarro de sal del que puedas coger una pizca de mí cuando tú quieras. Ya ves, me sumerjo otra vez. Y todo sienta bien hasta la irritación que causa el roce de tu barba cuando en plena agitación me besas con pasión.


Maga

29/01/2009

Sé que donde estás no hay mañana. Donde tú estás, no existe el sol. Donde tu estás, no llega nadie. Quiero subir y señalar tu estela en el mapa, acariciar de nuevo tu huella, deshacer los nudos dormidos y así mecer el filo del cielo. Me obsesionan los espejos desde que perdí una mitad dentro de uno de ellos. Cuando miro al espejo, te veo a ti. Detrás de las paredes soy tu reflejo. Si juegas a espías, ve con cuidado al volver, que los cristales rotos siembran de cromos tuyos mi habitación, cuidan de mis abrazos hasta que vuelvas a salir. Hoy por hoy, ya solo a veces el viento en la cara me hace sentir algo, ni siquiera tu olor, ni siquiera tu voz, ni siquiera tu canción, ni siquiera tú. Sin saber ser sin sentir. ¡Si pudiera caer donde está más oscuro!

Con viento del este hiciste una cama, soplaste sobre ella para templarla y un silbido tibio caracoleó hasta mi cara. Con el murmullo de tu voz de agua me cantabas nanas sin letra, abrazos de agua. Descubrí entonces que lo que dolía en mi oído no eran más que trapecistas de tu aliento y me acomodé en tu risa. Dormíamos tan juntos que amanecíamos siameses. Y yo pedía que no me despertaran sino tus mañanas. Un sin ti a vapor te fabricaste prometiendo besos sin boca mañana. ¿Dónde acaba un beso? En un adiós sordomudo que se metió en mi maleta y pidió con un gesto que nunca más la abrieran. Ahora duermes sola en tu cama herrada y nadie lo sabe, no quieren saber, que en tu almohada se oye cansada la nada. Aquí te noto en las costuras de mis sábanas, cosiéndote con crujidos de reloj que me mordisquean como una termita. Te soñé y desperté. No puedo dormir, lo sabes. No estaré cuando diluyas mi eco en el agua pero quedarán el blanco y el naranja. Lo sabes, necesito ver colores y no entiendo como es que el tiempo va tejiendo mis intentos de color, que corrían por tu pecho más rápido que un adjetivo. Mi querida solución lumínica, desde que te has ido mi calle es gris plomo, las paredes de mi cuarto blanco agrio y mi jardín varillas de paraguas. Tendido, extiendo los brazos y espero inmóvil a que el suelo quiera hablarme con golpes de tos y cuando me concentro, las llagas que separan las baldosas se retuercen en morse para llamarte. ¿Dónde vives ahora? ¡En el filamento de la bombilla! Solo soy de cera y de papel. Solo soy lo que no quiero ser, tan frágil que lloro migajas de pan. Coleccionarás esas lágrimas de rojo teja que yo derrame a tu puerta. Ando desescribiendo dedo a letra mi reglón, ¡pobre caligrafía para saliva sin beso! Llegué a creer que hablaba solo pero tu sombra me hacía eco en los charcos. Pedazos de sílabas, fonemas mudos.

Medíamos el tiempo en latidos y nadaba a mariposa entre tus manos, mi pequeña esquimal. Tu piel era una vocal, mantel infinito para poder merendar sobre el mar. Tenías curiosidad y te aventuraste, entornando los ojos hasta alinearlos con el horizonte. Yo, que con esos ojitos me haría un paraguas para que no me llovieran sino tus miradas, guardo ahora el mar en un bote aguarrás. ¡Esos ojos verdes de mermelada para mí! En tus dedos yo tocaba mis canciones. Nos repartíamos los dientes, y los labios, y el hipo, y del alfabeto las impares, como 86 cristales de jabón. De repente, cruzaste un día con dedos de agujas con hebras de hilo, con veranos muertos, y en ese día tus historias grises y ciegas me enseñaron que cada segundo es una astilla No es verdad que no quiera querer más pero al trepar por tubos de vapor, donde no queda más que recordar, te encuentro durmiendo sin saber que estás junto a mí. ¿Quién ha dicho que el silencio cura las palabras? Se desgrana el tiempo y los verbos nacen muertos. Escondí estampas con tu olor para así poder un día volver y seguirte, cuando nadie se acuerde ya de ti.

No sin mi música

29/01/2009

Si yo escogiese a un solo artista, a un músico, a un grupo en particular y aislase sus canciones, acabaría amontonando todas sus letras y me quedaría con frases que me gustan. Las mezclaría y retrocería hasta que no fuesen nada más que palabras que parecen contar algo. Si, como he dicho, fuese yo la que hiciera eso, podría hablar de al-pop-rotaciones, jo jo jo. No obstante, confío en que Marta… esto, Cenicienta se sume a esta causa absurda porque escucha aún más música que yo y la siente aún más que yo. Si Marta entra en el juego, no hará más que contar HIMstorias que, por hacer la anología con mis al-pop-rotaciones, no serán sino albo-rock-taciones.

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